
El sábado celebramos el segundo encierro en Gasteiz, esta vez para hablar de los Derechos Humanos de las personas presas y detenidas. A cuenta de una bronquitis no curada del todo sólo pude estar en la primera parte del acto. Al menos, pude conocer en persona a Faidit (José Luis Salgado), quien, junto a Balapiaka (Iñaki Ortiz) y Mploco (Roberto Cacho), conformó una terna de tuiteros de lujo.
En la primera parte del encierro se celebró una mesa redonda en la que participaron dos representantes de Pastoral Penitenciaria, Julen Arzuaga (Giza Eskubideen Behatokia) y tres miembros de Etxerat. La charla fue una buena oportunidad para conocer más de cerca que supone estar en prisión, tanto para los presos de ETA como para los comunes, escuchar testimonios directos sobre las consecuencias de la dispersión en boca de los familiares de presos de ETA y analizar la situación de los Derechos Humanos en este ámbito. Sin pretender comparar su sufrimiento con el padecido por otros sectores, considero que es justo reconocer que el sufrimiento padecido por presos y familiares es notable como consecuencia del alejamiento y de otras situaciones como son la no excarcelación de presos con enfermedades incurables o el alargamiento injustificado de las penas, aunque algunos como Ricardo Royo lo consideren una hipocresía. En la mesa redonda faltó algún representante del Gobierno Vasco para que nos explicasen cuál era el trabajo que habían desarrollado respecto a esta cuestión. Invitamos a varias personas que declinaron participar porque con el cambio de gobierno están en funciones y no querían representar a un gobierno con cuya confianza ya no cuentan,.
En lo que se refiere al respeto a los Derechos Humanos de los presos Etxerat podrá tener mi colaboración. Ahora bien, en las cuestiones políticas no. En el curso de su intervención uno de los familiares reclamo compromisos concretos con los presos. Su exigencia la dirigió a partidos políticos, asociaciones, al conjunto de la sociedad y también a Lokarri. En este punto quise exponerle algo que me ha sucedido recientemente. El pasado 19 de abril se celebró en Durango un acto reivindicativo al cumplirse 20 años desde que se puso en marcha la estrategia de la dispersión. Unas semanas antes desde Etxerat nos hicieron llegar un manifiesto para que lo firmásemos junto a otras organizaciones. En una consulta interna los colaboradores de Lokarri decidieron firmarlo y acudir a dicho acto de Durango, así que allá me fui. Mi sorpresa fue encontrarme con un discurso a cargo de un portavoz del EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos) con cuyo contenido no podía identificarme.
Este ejemplo me sirvió para ilustrar mi tesis. En mi opinión, mientras no se deslinden las cuestiones políticas de las relacionadas con los Derechos Humanos será muy difícil que más sectores sociales se sumen a la defensa de los Derechos que corresponden a las personas presas. Aún más, en línea con lo que dijo Alorza en Twitter, la sociedad está tan harta de ETA que amplios sectores están anestesiados respecto a lo que les pueda ocurrir a los presos. Únicamente un espacio de reivindicación, donde estén representados amplios y plurales sectores de nuestra sociedad y donde sólo se reivindiquen los Derechos de los presos dejando fuera cualquier consideración política tendrá la suficiente fuerza para impedir que la indiferencia social ante este problema esté cada vez más extendida.
Finalmente, sólo quería indicar que las ideas generadas en este encierro están ya disponibles en la página web de Lokarri. Además, os animo a leer un post escrito por Faidit en el que comenta el acto y otro de Idoia Llano sobre los Derechos de las personas presas y los Derechos de las víctimas.


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Zorionak Paul. Para mi, uno de tus mejores post.
Me gustó mucho el post... es difícil desligar cuestiones políticas de lo que son reivindicaciones de derechos humanos... y el sufrimiento de las personas en esa imposbilidad de corte se queda muchas veces olvidado... gracias por tu reflexión...